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Rivera el viejo político - Abiertopp
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Rivera el viejo político

Rivera el viejo político

Por Rodrigo García, Abogado @rodrigogargar

 

El tiempo es el enemigo de la mentira. Al final, cuando corre, pone a cada uno en su sitio. Y a Albert Rivera, también le toca ponerse donde le corresponde: en el de la senectud política. En noviembre de este año, el protopolítico de lo novedoso, de la regeneración, de lo nuevo, cumplirá 13 años seguidos, sin interrupción, ocupando escaños y cobrando abultadas nóminas públicas. En concreto, 156.

 

El mas veterano

 

Rivera, la eterna novedad, es el líder político más veterano y que más tiempo lleva en política activa. Si comparamos los trece años de la existencia de Rivera –el renovador- con el resto de sus líderes, observamos cómo su lento y progresivo “viejunismo” se consolida con el paso de los años y las legislaturas.

 

Si vemos con detenimiento las biografías de los líderes políticos actuales, observamos que el más veterano es Rivera: el presidente Sánchez, siete años mayor que él, tiene huecos temporales en su biografía política, entre su época de concejal, por no obtener o no renovar escaño en el parlamento, o por su dimisión; Pablo Iglesias, apenas lleva cinco años, desde que obtuvo acta en el parlamento europeo; Pablo Casado estuvo varios años trabajando para Aznar sin ocupar escaño.

 

Albert Rivera, ininterrumpidamente, ha tratado con Zapatero, Rajoy y Sánchez como presidentes del gobierno. Toda una vida presenciando la historia de España. Su hoja de cotización de la Seguridad Social, así lo testimonia. Por lo tanto, el adalid de la modernidad, autoedificado en una supuesta política 2.0, surgiendo de una escisión del socialismo catalán, para pasar a suplantar a Rosa Diez, como el nuevo banderín de la “izquierda nacional española”, con una supuesta y falaz espontaneidad y desnudez, el antipedrista declarado en la moción de censura de 2.018, que fue pedrosanchista en 2.016, el que vota a favor y en contra de la prisión permanente revisable con dos meses de diferencia, que en 2015 se oponía a la misma ley de violencia de “género”, que hoy hace suya y defiende, el que avala el impuesto de sucesiones en Andalucía, mientras en Madrid no se opone a su desaparición, y que cabe recordar, ha mantenido a Susana Díaz tres años en la Junta, aun quiere ser el que se erija como el llamado, el ungido por un dedo divino y profético para salvar a España de sus problemas.

 

Y ahora, en vez de ser la solución, este “viejoven” pasa a ser el problema para le cambio en el Gobierno de Andalucía. No nos engañemos. No es VOX quién quiere torpedear el acuerdo a tres, posibilitado por decisión mayoritaria de los Andaluces. Es Ciudadanos, que pretendiendo confundir transversalidad con indefinición política ideológica, en una pueril postura de postadolescente inmaduro, niega lo obvio: que el acuerdo a tres, pasa por aceptar a VOX y ceder en la parte que le corresponde, pues así lo han querido los andaluces.

Pero, ¿por qué?

 

La respuesta es simple: porque Ciudadanos quiere seguir navegando en el mar de la democracia desde la orilla sin mojarse, pescando en todos los caladeros electorales que se presentan en 2.019. Por un lado, quiere presentarse socialdemócrata, de “toda la vida”, acordonando a VOX, pero siendo parte de un gobierno de derechas al 50%, y que ha de ser, indefectiblemente sostenido por VOX; y por otro quiere ser ese partido liberal, de “toda la vida”, que quiere acabar con el socialismo andaluz por razones que no hace falta exponer, aunque eso sí, sin renunciar a captar votos de izquierdas.
Un sinsentido ideológico.

 

Andalucía: exito o fracaso

 

Así las cosas, en abiertopp, no nos dejamos engañar: el éxito o el fracaso del cambio en Andalucía no depende ni de nuestro compañero Moreno Bonilla, o de las excentricidades de VOX. Dependerá, exclusivamente, de los vaivenes de C´s, en su vaciedad ideológica y de su juego, siempre demoscópico, del único y verdadero político auténticamente populista que hay en España: El viejo Albert Rivera; el populista más peligroso de todos, porque es de corbata, que aunque generalmente mal anudada, parece creíble, y puede convencer. Y como veterano político que es, lo sabe y lo explota.

 

Esperemos que el Partido Popular haga suyas estas reflexiones y entienda que el enemigo de la derecha no es la derecha: es el populismo de derechas, de sus mentiras, de sus falsos mensajes liberales, que encierran una socialdemocracia incompatible con los tiempos, que no cree en la familia, que ayer se opone al 155 y los cinco minutos llora por su levantamiento.

 

El Partido Popular es el auténtico partido de centro derecha que hay en nuestra nación, que verdaderamente tiene recetas realistas para la defensa de la unidad de España, respetando la idiosincrasia de sus territorios, que cuando gobierna, salva la economía, y por ello, si vuelve a sus esencias y acomete la lucha de atacar la perfectamente definida indefinición de C´S, los votantes –mayoritarios- de centro y de derechas, volverán a mirar al PP, como lo que es: la mejor alternativa de gobierno para España.

Rodrigo García