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Pablo y el exterior. - Abiertopp
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Pablo y el exterior.

Pablo y el exterior.

Cualquier ciudadano, con cierto interés en la política, que haya seguido durante los últimos meses la actividad del nuevo presidente del Partido Popular, Pablo Casado, habrá podido notar un especial interés del palentino en la política internacional.

La política internacional siempre presente

Los que sabíamos de la trayectoria de Pablo, imaginábamos que daría un impulso a la estrategia del partido fuera de nuestras fronteras, como se venía dando en los últimos tiempos de Mariano Rajoy. Los porqués de este enfoque internacional por parte de la nueva dirección los encontramos tanto en la historia personal del actual Presidente, como en los factores exteriores y la influencia de terceros, muy importantes en el partido.

Uno de los hechos trascendentales, por el que empezar este artículo, y quizá de los más relevantes, es el paso del actual líder del partido por la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, más conocida en la familia de los populares por FAES. La Fundación creada por el ex- Presidente del Gobierno, José María Aznar, tiene un importante enfoque en el debate de la política internacional. Precisamente, los cursos a los que era asiduo un joven Pablo Casado estaban centrados en las relaciones atlantistas y en la política de los países sudamericanos, cuyos líderes hispanoamericanos siempre han tenido una estrecha relación con el ex- Presidente del Gobierno. Precisamente, la Fundación FAES tiene diferentes programas de liderazgo para jóvenes talentos de la política sudamericana y de ahí la influencia que comentamos. Echando una vista al pasado, nos encontramos con un José María Aznar del que se dudaba sobre su interés en dirigir la política exterior de España en su llegada al Palacio de la Moncloa, pero los hechos confirmaron que no era así, se rodeó de los que él consideraba más preparados para conseguir un claro posicionamiento en la política exterior y fuese así uno de sus posicionamientos políticos más reconocibles.

Durante su primer Gobierno, sin mayoría absoluta, se produjo una política bastante moderada y continuista con la designación de Abel Matutes en la cartera de Asuntos Exteriores, puesto que el objetivo se centraba más en la política interior que en la exterior. Aún así, se sumó, ya en 1999, la extraordinaria y recordada Loyola de Palacio que consiguió ser la primera española Vicepresidenta de la Comisión Europea y jugar un papel clave en la posición española en Bruselas, en unos tiempos en los que el debate Europeo se centraba en la adopción de la moneda del Euro y la expansión de la Unión, pero que no dejaba de ser un tema menor en los asuntos principales de nuestro país. El ex Presidente ya empezaba a vislumbrar un incremento de la importancia de la política exterior de cara a su segundo mandato. Sin entrar a valorar las decisiones políticas que tomó Aznar a partir de su reelección, puesto que requieren de un análisis muy exhaustivo que nada tiene que ver con el objetivo de este artículo, podemos asegurar que el ex Presidente del Gobierno centró buena parte de la actividad del cargo que ostentaba en el escenario internacional. Con una mayoría absoluta en ambas Cámaras y una España con notables mejorías económicas, José María Aznar decidió que era el momento de convertir a España en un actor internacional de primer orden: aumentó las relaciones atlantistas, de una manera casi incondicional, que llevaron a un siguiente nivel de influencia cuando nuestro país pasó a ser miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en los años 2003 y 2004. Josep Piqué fue el escogido para hacerse con el Ministerio de Exteriores entre el 2000 y 2002, y no defraudó en sus posiciones respecto a los Estados Unidos, al igual que su sustituta, Ana de Palacio, en los que nuestro país se posicionó como uno de los principales aliados de la primera potencia del mundo mejorando la cooperación atlantista. Lo demás es historia.

La predilección de Aznar por forjar una imagen férrea de nuestro país ante el resto de grandes potencias del mundo fue muy influenciada por la Presidencia española de la Unión Europea, que llevo al mandatario español a sentarse en las grandes mesas de reunión del mundo. Todos estos escenarios y situaciones que vivió, en primera persona, José María Aznar llevarían a hacer de FAES un think-thank centrado en las relaciones internacionales y los diferentes retos que se plantean en otros países, además de una rama muy importante dedicada a la política nacional. FAES despertó el interés de Pablo Casado por la política exterior y se terminaron de desarrollar sus cursos y estrechas relaciones de colaboración con las Universidades norteamericanas como Georgetown, Harvard o Johns Hopkins. Antes de todos estos cursos, el Presidente del Partido Popular estuvo en Cuba, concretamente en 2007, para mantener diferentes reuniones con grupos de disidentes cubanos. Este viaje es importante porque el propio Casado ha reconocido en alguna que otra entrevista la dureza de su estancia en Cuba con disidentes y cómo le marcó.

Su llegada al Congreso

Su llegada al Congreso de los Diputados en 2011 se produjo por todo lo alto: sería miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores, donde llegaría a ser Portavoz adjunto, también miembro de la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo y Portavoz de la Comisión Mixta para la Unión Europea, de la que, en la vigente legislatura, llegaría a ser Vicepresidente. Durante la actividad en esas comisiones de la Cámara Baja, coincidiría con otra persona clave en la proyección de los asuntos internacionales en la curiosidad de Pablo Casado. Ese compañero no es otro que Jose Ramón García-Hernández, que llegaría al Congreso de los Diputados en 2014. Aunque probablemente existiera una relación previa, el compartir bancada forjó una gran colaboración entre el abulense y el palentino. Dos castellanos con una inquietud por las relaciones internacionales más que reconocible. Cuando Pablo Casado salió elegido Presidente del Partido Popular en el Congreso Nacional del pasado mes de Julio, todas las quinielas apuntaban a que tenía claro quién se encargaría de las Relaciones Internacionales del nuevo PP: Joserra.

Durante aquella campaña previa a su elección como Presidente del Partido Popular, Pablo ya empezó a enseñarle al público su preocupación por una España global con una referencia que previamente casi desconocíamos: Pablo y su estrecha relación con el Foro Económico Mundial, más conocido como Foro de Davos. Este foro es una herramienta fundamental de análisis de los principales problemas a los que se enfrenta el mundo, en el que los invitados destacan por ser líderes empresariales, políticos e intelectuales. Pablo Casado es miembro del Europe Policy Group en el Foro de Davos y en más de una ocasión ha presentado informes y asistido como conferenciante en España sobre el trabajo que allí se realiza.

Y como Presidente del PP

Desde que Pablo salió elegido Presidente, no solo se ha producido un aumento de la presión en el discurso sobre Venezuela, con la que Pablo guarda una estrecha preocupación, sino que ha encontrado en el escenario internacional una posición de fortaleza en su discurso y en el posicionamiento del partido. Casado tiene claro que su oposición al Gobierno será más fuerte si da muestras de poder ser un auténtico líder del país y, para ello, también es necesario una presencia internacional. Así pues, recién elegido Presidente del Partido Popular, marchó a cruzar el charco y presentarse ante los grandes líderes conservadores de la zona aprovechando la toma de posesión como Presidente de Colombia de Ivan Duque. Pablo Casado tuvo la oportunidad de reunirse tanto con Duque como con el presidente de Chile, Sebastián Piñera; el de Argentina, Mauricio Macri, y el de Honduras, Juan Orlando Hernández; entre otros líderes de los partidos políticos conservadores de la zona. Todo este viaje estuvo supervisado y acompañado por José Ramón García-Hernández, dando muestras de la influencia que tendrá en su relación directa con el Presidente Casado.

También sería notorio el viaje que realizó, de nuevo con “Joserra”, a la capital del país vecino, Portugal. Allí estrechó relaciones con los dos partidos políticos portugueses que forman parte del Partido Popular Europeo, unas semanas antes de una cumbre del EPP. En sus viajes a las dichas cumbres de los populares europeos, Casado siempre ha destacado por mostrar una gran influencia en la toma de decisiones de la familia de partidos. Con unos “republicanos” franceses en horas bajas y quedando como el partido más fuerte del centro-derecha europeo junto a la CDU de Angela Merkel, Casado sabe que su influencia es fundamental a la hora de encontrar nuevas formas de oposición política desde Europa. Las opiniones que llegan a España desde órganos y líderes internacionales siempre es tratada con un respeto que es bastante difícil de conseguir dentro de nuestras fronteras y él, lo sabe. Inmigración y Cataluña fueron los temas que más a explotado para conseguir apoyos en Europa y, efectivamente, lo ha conseguido: Los líderes del EPP han mencionado en más de una ocasión el comentado “Plan Marshall” para África del que habló el Presidente del PP durante la crisis del pasado verano, así como la resolución aprobada en el pasado Congreso del Partido Popular Europeo en el que se condenaba “todo secesionismo ilegal”, especificando el caso de Cataluña. Precisamente, durante ese Congreso del Partido Popular Europeo, fue fundamental y bien recibido el apoyo de Pablo Casado anunciado en la Interparlamentaria de Sevilla a Manfred Weber, con él mismo presente, para su candidatura a ser el candidato del EPP a la Comisión Europea tras las próximas elecciones al Parlamento Europeo.

La situación actual del Brexit, abre una nueva puerta a Pablo Casado, porque si finalmente se produce una salida de Reino Unido de la Unión Europea tal y como se está planteando, España tendrá la oportunidad de posicionarse como una potencia todavía más importante en la Unión Europea, que solo puede pasar por la ambición en la política internacional que demuestra Pablo. Todo eso está por ver, pero lo que sí nos queda claro es la preeminencia que le otorga a la política exterior, que él demuestra como una de sus fortalezas y que muchos entendemos de su importancia. Está por ver cuál es el planteamiento que prepara la nueva dirección de cara a las próximas Elecciones Europeas, dado que coincidirán en fechas con las Elecciones Municipales y Autonómicas. Será difícil establecer un debate centrado en la política europea, dónde, tras los avances de la Unión y la buena percepción que existe en nuestro país hacia ella, podrían darle un mejor resultado que cualquier otra elección. Los debates municipales y autonómicos coparán la actualidad en España, pero encontrar un hueco para hablar de la importancia de Europa y los retos que se nos plantean deberá ser una necesidad porque ahí somos invencibles.

 

 

Miguel Ángel Perales