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Los contrastes del voto - Abiertopp
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Los contrastes del voto

Los contrastes del voto

El voto

El voto es la forma de participación política convencional que más éxito recaba en la sociedad. Probablemente se deba a su clara función finalista, es decir, nos encontramos ante una participación directa del ciudadano, sin intermediarios, y esto, además de la importancia lógica que recibe la elección de representantes, es fundamental.

El ciudadano

El ciudadano es el protagonista. En determinadas ocasiones la posición central del ciudadano queda demostrada cuando éste desaparece masivamente el día “D”, es decir, se produce una abstención muy notable. La principal razón que los expertos suelen ofrecer es la desafección política, un término muy abierto que está profundamente relacionado con la cultura política de las sociedades, sin embargo hay otros factores que también afectan a la hora de acudir o no a la convocatoria electoral.

Se preguntarán por qué escribo sobre el voto, a pesar de estar viviendo una experiencia vital a muchos kilómetros de casa que nada tiene que ver con la participación electoral. Pues bien, durante mi primera semana en República Checa estoy teniendo la oportunidad de ver cómo se desarrollan las elecciones municipales del país.

Participación electoral

Una de las primeras preguntas en mi nueva oficina fue para saber por qué en algunos comicios la participación electoral es tan baja, llegando a ser un 20% en las últimas elecciones parciales al Senado. En los comicios nacionales al legislativo la participación suele estar en un 60%, una cifra relativamente preocupante, pero mucho mejor que algunos países europeos como Eslovenia o Bulgaria, donde no superan el 50% del cuerpo electoral. Finalmente, en las elecciones locales que pude seguir, el porcentaje de participación no superó el 43% de los votos, es decir, un 57% de los ciudadanos checos llamados a votar, no acudieron a ello, unas cifras muy preocupantes si tenemos en cuenta la importancia y cercanía de las instituciones locales, que aquí se ve potenciada al no disponer de regiones con fuerza competencial.

El sistema de votación

Según pude comprobar, en la oficina estaban bastante preocupados por el sistema de votación y es que no es nada sencillo cuando, debido a la posibilidad de incluir votos individuales y a las formaciones, nos encontramos con una papeleta del tamaño de un plano de un edificio. Los partidos políticos han de invertir buena parte de su contendido en informar cómo votar correctamente, porque es sencillo cometer un error en la realización del voto. Cualquier voto es importante cuando nos encontramos con un elevado número de partidos con opciones de conseguir representación electoral y una participación relativamente baja, por lo que es necesario que tus votantes sepan correctamente por quién votar. Por ejemplo, en la ciudad de Praga, cinco partidos se encontraban entre el 16% y el 17%, por lo que se entiende la preocupación respecto de la abstención, no solo por el simple razonamiento de la legitimidad electoral, que también, sino en lo que respecta a los resultados parejos y la influencia que puede tener un voto en una situación como esta, donde las fuerzas están muy igualadas.

España

En España, con la aparición de UPyD y Ciudadanos, se comenzó a plantear, de una manera muy burda y carente de estudio, la posibilidad de incluir listas abiertas en nuestras elecciones al legislativo, en las cuales se pudiera votar las formaciones políticas y también a los individuos. Sin embargo, su recorrido no fue más allá y se mantuvo tal y como lo conocemos, con listas cerradas y bloqueadas. Debemos tener en cuenta que en nuestro sistema político encontramos las listas abiertas en las elecciones al Senado, en las cuales, el votante suele repetir, en un muy alto porcentaje, los candidatos del mismo partido. Es muy extraño encontrarse con votos a diferentes partidos en las papeletas del Senado, pero la publicidad de las diferenciaciones entre candidatos es mínima, debido a la disciplina de voto que suelen seguir los mismos en todos los partidos, desvirtuando, en ocasiones, una representación territorial que se queda delimitada al quedarse el Senado en una Cámara de segunda lectura.

Es atrevido afirmar que únicamente el sistema de votación es el causante principal de una alta abstención, pero lo que no queda duda, y así lo han defendido diferentes expertos en la materia, es que tiene una influencia, menor, pero la tiene, en cuanto a la desafección del votante ya que un exceso de complicidad en la forma de votación puede difuminar el debate, al tener los partidos políticos que lidiar con las personalidades de los candidatos. Está claro que este siempre será un debate constante en la política porque no hay ningún sistema electoral perfecto, pero un objetivo que siempre hemos de tener claro es que hay que fomentar la participación del ciudadano, especialmente a través del voto, y eso pasa por hacer un sistema atractivo sin que sea lo suficientemente complicado como para obtener el resultado contrario.

Miguel Ángel Perales