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La “Derecha” son los derechos

La “Derecha” son los derechos

Por Enrique Belda, Profesor Titular de Derecho Constitucional @ELUNICOBELDA

¡Que nooo! ¡Que estamos en 2019, y no en 1975, y que las posiciones de izquierdas, centros y derechas son meros convencionalismos para que la gente se sitúe, pero que no tienen ya ese peso ideológico!

Nos han dictado el concepto de “derecha”.

Durante un siglo, las artes, las ciencias y el imaginario colectivo han construido un concepto de la derecha como privilegio, insolidaridad, egoísmo y deshumanización, con lo cual el reivindicarse en ese espacio exige con carácter previo justificar que no eres así. El colmo ha llegado cuando unas lumbreras, no digo VOX pues todo comenzó una década antes con Doña Esperanza Aguirre en Madrid, se instalaron cómodamente en este hándicap de partida para afirmar que representaban una derecha “sin complejos”, admitiendo muchas veces que sí, que eso de la derecha que dice la izquierda, es la verdad. Alucinante: reconocen encarnar todo lo malo que “la izquierda” predica para tapar su propia insostenibilidad histórica. Y desde entonces algunos se vienen jactando de representar la derecha que le conviene a PSOE, Podemos, nacionalistas catalanes y vascos: ausencia de formas, de argumentos, abuso de elementos simbólicos comunes, seguidismo de movimientos tradicionalistas insolidarios, guiños a los enemigos de Europa como Trump y Bush, ignorancia selectiva del código de derechos humanos universales… ¡Coño!: se trata de defender, en efecto sin complejos, lo que es la derecha, ¡pero algo bueno! ¿qué? los derechos adquiridos por todos.

Hacer patria es luchar por los derechos de los ciudadanos.

Se trata de ser conservadores, pero de esas libertades comunes, no del braserillo de picón. De estar orgullosos de hacer patria: y patria es, en 2019, dejarse los cuernos por los derechos de los ciudadanos y no sobar banderas, ni el sagrado nombre de Blas de Lezo. Seamos, vale que sin complejos, defensores de las personas, de manera moderada, con respeto a la tradición, pero puesta al servicio de la realidad y de las conquistas sociales.

Y nada más es ya “derecha” salvo una oferta transversal, humanizada, de servicio público y concreciones, con cada acción cuantificada económicamente, que llega a todos (especialmente a los votantes de menos de 40 años que nos miran raro cuando analizan medianamente las cosas y se percatan de nuestras inconsistencias de concepto).

¿Y qué nos diferencia de la socialdemocracia?

Se preguntará entonces qué es lo que nos diferenciaría del socialismo democrático o de la socialdemocracia de centro-izquierda. Pues si a estas alturas hay que explicarlo mal vamos: ¡el dinero!, ¡la economía!, es decir, el modo de conseguir las prestaciones. Y es en este punto donde los hechos históricos nos dan la razón y la ventaja electoral, desmantelando el cuento de izquierdas y derechas que favorece siempre a las primeras.

Somos el voto moderado desde un capitalismo humanizado.

Incierto camino nos aguarda si no ofrecemos solo servicio público para dar, conservar y aumentar derechos, estando orgullosos, ahora sí y como factor distintivo, del liberalismo económico. Espero que en el PP tomemos algo de esto en cuenta porque en caso contrario, a efectos meramente dialecticos, y si me estoy equivocando en esto de la transversalidad: ¿no se dan cuenta que la derecha entendida como en el siglo XIX ya tiene en España otro partido, y que el centro entendido en el sentido de los liberales alemanes como “ahora estoy con unos y mañana con otros”, tiene también otro? Somos la evolución del voto moderado y ponderado que busca satisfacer las obligaciones del Estado para con cada persona, desde un capitalismo humanizado y sometido al interés social. Ni más ni menos que eso.

Rafael Ayala